Dios les bendiga, les comparto este articulo
esperando les sea de utilidad para comprender porqué algunas personas
dejan las congregaciones, aunque las razones son tan variadas, como las
personas mismas. En mi caso, leerá aquí la razón por la cual renunciara a
mi puesto de copastora, maestra de escuela dominical y líder de
diáconos y dejara una congregación a la cual continúo amando y
extrañando.
Sin embargo, la apostasía ya había llegado
a la cúpula y habiendo hecho lo que me era posible, sin resultados
positivos, me vi en la necesidad de salir de ese lugar donde había
servido por 7 años.
PORQUE LAS PERSONAS DEJAN LAS IGLESIAS?
Existen razones variadas:
1. Problemas sin resolver con otros miembros.
2. Malestar con su pastor.
3. Ausencia de perdón:“Esa persona” está asistiendo aquí.
4. Búsqueda de sensacionalismo: “En esta iglesia no pasa nada”.
5. Ansia de protagonismo: “En esta iglesia no me toman en cuenta”
6. Presión familiar.“Esta iglesia no le gusta a mi esposo”, “A mis hijos les gusta más la iglesia-----”
7. Hambre espiritual.“No me siento alimentad@ en esta iglesia”
8. Vacío de liderazgo.“No me siento atendid@ como oveja”
9. Cambio de domicilio/ ciudad o país.
10. Apostasía. La iglesia se corrompió y la doctrina se relajó.
No
mencionaré más causas porque considero que las ya mencionadas
constituyen las causas más frecuentes y porque tenemos en ellas
suficiente material a analizar.
1. Problemas sin resolver con otros miembros.
Considero
es la causa más frecuente del porqué la gente deja las
iglesias.(entendiendo iglesia como congregación local) frecuentemente
las personas se amistan e interactúan en ámbitos fuera de la iglesia y
es allí cuando surgen los problemas.
La falta de
madurez espiritual y el poco sometimiento a los principios bíblicos como
regla no solamente de fe, sino de conducta desembocan algunas veces en
riñas entre hermanos en la fe, independientemente de las razones que
éstos brinden.
La ausencia de perdón se encuentra relacionada en las primeras 3 causas mencionadas en la lista anterior.
Porque
es normal los malos entendidos en las relaciones humanas, pues todos
pensamos diferente, …pero entonces para qué nuestro Señor habló del
perdón y nosotros pasamos años estudiando el tema en nuestras largas
clases de escuela dominical, si a la hora de poner en práctica el
perdón, fallamos?
Conozco miembros que salen de las
iglesias molestos con otros miembros y piensan que poniendo tierra de
por medio, solucionarán el problema, cuando en realidad no es así.
Si
no estamos dispuestos a perdonar las faltas de nuestros hermanos
estamos dando la espalda no solo a nuestra fe, sino a nuestro Salvador
Jesucristo quien no solo habló acerca de la importancia del perdón, sino
que nos dejó ejemplo supremo de este principio cristiano en la cruz al
orar por sus matadores.
Donde quiera que vayamos, al
omitir el perdón, estamos saboteando nuestro propio crecimiento
espiritual. Es imposible ser cristiano si no estamos comprometidos con
Cristo y su doctrina. Y el perdón forma parte de ella.
Además, el perdón a quien realmente libera no es al ofensor, sino a quien lo practica. He aquí una verdad irrefutable.
“Entonces
se le acercó Pedro y le dijo: Señor,¿cuántas veces perdonaré a mi
hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo
hasta siete, sinoaun hasta setenta veces siete” Mt.18:21-22
2. Malestar con su pastor.
¿Cuántas
veces no he oído a alguien quejarse de su pastor?... justificada o
injustificadamente, algunas veces miembros de las iglesias se resienten
de su líder. …Que si tira demasiadas “piedras” cuando predica, que si
debería haber hecho eso o aquello de esta manera y no como lo hizo, etc.
La realidad es que algunas veces y casi siempre las demandas que el ministerio ejerce sobre los ministros resulta apabullante.
Otras
veces los miembros colocan a sus líderes en pedestales y cuando las
cosas no resultan ser como ellos pensaban, sus ídolos de barro se
derrumban delante de sus ojos.
Ciertamente
la Biblia habla de honrar a quienes ejercen la obra del ministerio,
pero honestamente creo que se han perdido los parámetros al respecto. Si
no lo cree, intente convencer a un miembro de iglesia que su pastor es
un hombre de carne y hueso y lo verá.
Luego, con la
misma pasión con que le defendían, le atacan cuando la relación se
rompe. Sin tocar el punto de si tal ofensa encuentra sustento, éste
factor es uno de los más frecuentes dentro de las razones del porqué la
gente abandona las iglesias.
3. Ausencia de perdón: “Esa persona” está asistiendo aquí.
Recuerdo
el caso de una familia que cambió de iglesia cuando el hombre que años
atrás asesinó a su hijo se convirtió, y comenzó a asistir precisamente a
la iglesia donde ellos eran miembros.
El resentimiento
y falta de perdón solo refleja la clase de cristianismo raquítico que
muchos viven en nuestros días. Uno mas teórico que práctico, donde
acumulamos conocimiento y experiencias, pero poca, muy poca práctica.
Tal afirmación no es negativa, sino más bien realista.
“Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” St.1:22
4. Búsqueda de sensacionalismo: “En esta iglesia no pasa nada”.
Lamentablemente
una y otra vez encuentro esta clase de creyentes. Estamos tan mal
influídos por el neopentecostalismo rampante que hemos dejado de oír la
voz de Dios en el silbo apacible, como el profeta Elías.
Lamentablemente
ello ha contribuído al crecimiento de ministerios apóstatas en nuestros
tiempos. Hombres que se levantan ejerciendo toda clase de prácticas
extra-bíblicas en el nombre de “dios” y cosechando a cambio la
admiración idolátrica del pueblo ignorante de las Escrituras y de las
verdades fundamentales de la sana doctrina.
De esta
manera, las iglesias sencillas que sustentan su función en lo que Cristo
mandó: la prédica y enseñanza de la Palabra, van quedando vacías,
siendo desdeñadas, pues los cristianos de este tiempo están convencidos
que Dios no está en donde a sus ojos “no pasa nada”. Lamentable.
Los
cristianos de este tiempo no han aprendido el significado de la verdad
bíblica que encendiera la mecha de la reforma protestante del siglo 16:
“El justo por su fe vivirá”. Por ello son y continuarán siendo víctimas
de los engañadores de la fe de estos tiempos.
Recuerdo
bien el día en que sentada en la mesa departía con una consierva del
Instituto Bíblico en el cual ambas enseñamos. Era uno de los banquetes
que esta institución celebra anualmente. La conversación giró alrededor
de una experiencia que ella había tenido. Ella me cuestionaba acerca de
la legitimidad de “la señal” que había presenciado en una iglesia que
había visitado recientemente.
Me narró que había visto
como la predicadora había colocado una Biblia abierta en el altar y cómo
de ésta había comenzado a fluir lo que ella anunció como “aceite
celestial”.
Sin titubear le respondí que se trataba de una falsa señal. A continuación le explique el porqué de mi postura.
Primeramente:
Dios no da “shows”. Lo que El hace siempre tiene un propósito para la
gloria de su nombre, y no para ensalzar hombres u organizaciones.
Definitivamente que la gente reunida allí había ido por el ánimo morboso
de mirar lo que ya se les había anunciado, pues no era ésta la primera
vez que tal cosa se hacía.
Segundo: Siempre en las
Escrituras neotestamentarias notamos el afán de Dios por evitar que la
iglesia cayese en fetichismo, o sea el uso de elementos tangibles (lo
que la iglesia católica llama reliquias) dentro de la praxis cristiana.
Porqué? La respuesta es muy simple: la idolatría; el pecado numero 1 de
la nación hebrea, y que no es muy ajena al cristianismo de nuestros
dias, donde supuestos "ministros" ofrecen y envían sus pañuelos sudados a
quienes deseen un "milagro" del cielo. Vergonzoso.
Tercero:
Siempre que veamos un “milagro” o “señal”debemos entender que existen 3
fuentes posibles de tal manifestación y es nuestro deber discernir a
cuál de ellas pertenece. No debemos dar por sentando que TODO lo que
sucede en las iglesias cristianas proviene de Dios. No especialmente en
los días peligrosos en que vivimos.
Estas tres fuentes son:
1. Dios (milagro genuino)
2. Satanás (falso milagro)
3. El hombre (fraude)
Porque
el hecho de que de la mencionada Biblia fluyera realmente aceite sin
ningún truco de por medio, no significa que tal manifestación fuese
genuinamente divina. No si quienes salen beneficiados son mercaderes de
la fe y predicadores de “otro” Evangelio.
“Porque
los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría; pero nosotros
predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente
tropezadero, y para los gentiles locura” I Cor.1:22-23
5. Ansia de protagonismo: “En esta iglesia no me toman en cuenta”
Algunos
creyentes aman el protagonismo. Les gusta destacar, que los demás les
manifiesten admiración y respeto. Y para ello necesitan plataforma y
reflectores. Les disgusta la labor anónima, tras cortinas. Si no hay
público de por medio, no les atraen los proyectos. Son muy activos en
las congregaciones, pero, si por alguna causa no les invitan a
participar en los programas de la iglesia, se deprimen y se van.
“Yo he escrito a la iglesia; pero Diótrefes, al cual le gusta tener el primer lugar entre ellos, no nos recibe” III Juan 1:9
6. Presión familiar. “Esta iglesia no le gusta a mi esposo”,“A mis hijos les gusta más la iglesia fulana”
Esta
pudiera llamarse una causa legítima, pues no es la voluntad de Dios que
una familia se fragmente. Es cierto que ante los ojos de Dios solo
existe una iglesia, pero el mundo es tan ancho que estamos separados de
nuestra familia de la fe demográficamente, así como es igualmente cierto
que debemos ir a la iglesia que el Señor nos guíe y no a la que nos
guste, pero llega a suceder.
7. Hambre espiritual. “No me siento alimentad@ en esta iglesia”
Sucede
a menudo, especialmente en creyentes que verdaderamente han nacido de
nuevo que asisten a iglesias donde se sirve cartón, plástico y algodón
de azúcar en vez del legítimo pan del cielo.
Ese fue mi caso en
particular. Me sentí de esa manera por unos dos años hasta que Dios me
guió a una buena página cristiana donde comencé a escuchar y bajar
prédicas de sana doctrina, las cuales comencé a compartir con demás
miembros de la iglesia, quienes miraban los cds que les regalaba como
oro molido. Tal era su necesidad espiritual.
La
verdad era que el alimento espiritual que se compartía cada domingo en
esos ultimos dos años tenía el sabor a comida pre congelada, la prédica
era rutinaria, monótona, repetitiva, sin chispa, sin vida. Fueron varias
las ocasiones en que miré al pastor llegar encendiendo la computadora de
su oficina para buscar un sermon que leer a la congregación.
Incluso
recuerdo el día en que el pastor predicó sobre uno de los personajes
protagónicos de una película de Hollywood, llamada “El Gladiador” usando
incluso escenas de la película en el proyector. Decadente.
Aproveché
una llamada que el pastor me hizo para confrontarle con el hecho y me
respondió con evasivas. Creo que allí fue cuando comencé a caer de su
gracia.
Pero, ...Qué de las mega iglesias donde se
predica a la gente lo que ella desea oír?, donde el carisma, la
personalidad y don de oratoria de los predicadores les gana fama,
fortuna y popularidad? Donde la gente no solo no se va, sino que sigue
aumentando?... ellas son las Laodiceas de nuestros tiempos, donde Cristo
ha quedado afuera y sus miembros son ciegos, pobres y desnudos y lo
verdaderamente triste es que no se han dado cuenta.
En
este caso, tenemos una causa legítima para salir a buscar un sitio donde
sí haya alimento espiritual. No tenemos que quedarnos por temor a salir
“maldecidos” que es la nueva práctica de algunos mal llamados
“ministros”, si Dios colocó un pastor frente a un rebaño fue con el
propósito de que guiara a sus ovejas a pastos verdes y las pastoreara;
no a que se sirviera de ellas, como algunos lo hacen.
“!!Ay de los pastores que destruyen y dispersan las ovejas de mi rebaño! dice Jehová.
Por
tanto, así ha dicho Jehová Dios de Israel a los pastores que apacientan
mi pueblo: Vosotros dispersasteis mis ovejas, y las espantasteis, y no
las habéis cuidado. He aquí que yo castigo la maldad de vuestras obras,
dice Jehová” Jer.23:1-2
2 “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel;
profetiza,
y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: !!Ay de los pastores
de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a
los rebaños?
3 Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas.
4 No
fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la
perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la
perdida,sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con
violencia.
5 Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado.
6 Anduvieron
perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en
toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien
las buscase, ni quien preguntase por ellas.
7 Por tanto, pastores, oíd palabra de Jehová:
8 Vivo
yo, ha dicho Jehová el Señor, que por cuanto mi rebaño fue para
ser robado, y mis ovejas fueron para ser presa de todas las fieras del
campo, sin pastor; ni mis pastores buscaron mis ovejas, sino que los
pastores se apacentarona sí mismos, y no apacentaron mis ovejas;
9 por tanto, oh pastores, oíd palabra de Jehová.
10 Así
ha dicho Jehová el Señor: He aquí, yo estoy contra los pastores; y
demandaré mis ovejas de su mano, y les haré dejar de apacentar las
ovejas; ni los pastores se apacentarán más a sí mismos, pues yo libraré
mis ovejas de sus bocas, y no les serán más por comida.
11 Porque así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo, yo mismo iré a buscar mis ovejas, y las reconoceré” Ezequiel 34:2-11
8. Vacío de liderazgo. “No me siento atendid@ como oveja”
Cuando
el líder de la congregación no posee el carácter para efectuar su labor
o lo pierde por causas diversas. Cuando desatiende su ministerio
teniendo como fuente de origen su resfrío espiritual. Cuando se sobre
carga de trabajo, a tal grado que sus hijos lo ven poco y sus ovejas se
ven precisadas a agendar con tiempo anticipado una posible visita suya.
Cuando centra su labor alrededor de sus propias expectativas y no sobre
las necesidades de su rebaño. Cuando el afán por multiplicar su
membresía no va a la par por conocer a cada miembro y serle de
bendición. Cuando lo único que le atrae de las ovejas es qué tan
productivas le resulten. Cuando se ejerce una función a la cual Dios no
le ha llamado. Son muchos los factores que originan el vacío de
liderazgo.
15 “Cuando
hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me
amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le
dijo: Apacienta mis corderos.
16
Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro
le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas.
17
Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás,¿me amas? Pedro se
entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me amas? y le respondió:
Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” Juan. 21:15-17
9. Cambio de domicilio/ ciudad o país.
He
aquí otra causa legítima para abandonar una iglesia. Porque a veces es
imposible permanecer en un lugar que está ubicado demográficamente
alejado del sitio donde vivimos. Otros, prefieren manejar largas
distancias si con ello pueden conservar la membresía en una iglesia
donde están siendo realmente bendecidos.
10. Apostasía. La iglesia se corrompió y la doctrina se relajó.
Suele
suceder. Especialmente en estos tiempos de grave apostasía. Los
testimonios me llegan a diario al respecto. Cada día iglesias y más
iglesias que en otro tiempo predicaban el sencillo mensaje de la cruz,
adoptan las nuevas herejías doctrinales que van surgiendo como el G12,
D12, la Nueva Reforma Apostólica y Profética, el Mesianismo gentil, el
neo evangelio de la prosperidad, etc.
O
simplemente se vuelve mundana y frívola. Desechando el principio
bíblico de santidad y apartamiento del mundo, comienza a adoptar métodos
tan corruptos como el mundo mismo. Pronto los altares comienzan a
ataviarse con diversas coreografías, según la ocasión y las personas que
los ocupan, muchos de ellos irredentos, con ansias solas de
protagonismo.
Este fué el motivo del que hablaba al
principio de este artículo, por el cual abandonara la congregación a la
cual serví durante 7 años.
Recuerdo claramente el día cuando leí una invitación que alguien colgara en la pizarra de la iglesia.
Daba los pormenores de una fiesta de XV años que una joven de la iglesia, hija de una familia cristiana, estaba por celebrar.
Me sorprendí enormemente cuando leí:
Ceremonia: 10 a.m. (por supuesto, en la iglesia)
Banquete: 5:00 p.m. (En un salón de la ciudad)
Baile: 6:00 p.m.
Más
sorprendida me quedé cuando investigue y descubrí que un 80 % de las
damas eran jóvenes de la iglesia y que tenían meses de estar ensayando
con el apoyo de sus padres (miembros de la iglesia y de la oficialía
algunos de ellos); llamé al pastor y al cuestionarlo negó tener
conocimiento de ello.
Más triste aún quedé cuando en
plena junta de oficiales al exponer la situación salió a luz que
efectivamente, el pastor estaba al tanto de la situación, y que,
evidentemente me había mentido. Fue cuando anuncié allí mismo mi deseo
de salir de la congregación. No di fechas pero advertí que podía ocurrir
en cualquier momento. Ya había advertido anteriormente la frialdad del
pastor hacia mi persona. Todos los síntomas de su comportamiento hacia
mí me hacían sentir más como un estorbo que una ayuda. Renuncié a mi
puesto de copastora. No podía comprender porqué toleraba cosas como
aquella, aunque era bastante obvio que la familia por la cual estaba
dando la cara era de las más adineradas de la congregación, y una a la
cual bastaba una llamada suya para que le enviaran dinero. Por lo menos
en el tiempo en que lo tuvieron, porque a la postre no solo se fueron a
la quiebra, sino que el matrimonio terminó divorciado (aunque eso pasó
tiempo después de que yo saliera de allí).
En fin, la
fiesta se celebró y pasadas unas pocas semanas alguien puso un video en
mis manos. Se trataba del video de la fiesta mencionada. Doy testimonio
delante de Dios que lloré la mayor parte del tiempo que duró el video.
Comenzaba
con la ceremonia en la iglesia donde el pastor rendía homenaje a la
festejada, honrándola a ella y sus padres públicamente y después
mostraba como llegaban al salón y presentaban un show de baile que nada
le pedía al mundo, con brindis incluído.
La
cámara mostraba a miembros de la iglesia sentados en las mesas
sonrientes disfrutando del ambiente 100 % mundano, allí estaba el líder
de alabanza, su esposa, la maestra de los niños, la mayoría de los
diáconos, aunque no todos, la secretaria de la iglesia, la maestra de
los jóvenes, y algunos miembros más, todos revueltos con gente pagana
que bailaba, gritaba y disfrutaba de su ambiente. Aquella visión me
perturbó y me robó el sueño. Era un sábado por la noche.
El
día siguiente era domingo, yo llegué y lo primero que hice fue anunciar
que ese era el ultimo día que estaría en la iglesia. Todos se quedaron
sorprendidos. Aunque ya les había anunciado con un mes de anticipación,
creo que nadie, especialmente yo, pensábamos que fuese tan pronto.
Presenté mi clase de ese día, dejando espacio suficiente para hacer lo
que Dios había puesto en mi corazón. Hice lo que Natán hizo al Rey David
cuando fue y lo confrontó con su pecado. Usé una parábola:
“Amados
hnos. les quiero compartir algo, una situación en la cual quisiera que
me aconsejaran. Es algo verdaderamente doloroso para mí. Saben, tengo
una hermana, hija de mi padre, mas no hija de mi madre. Yo la vi crecer
de chiquita, ayudé en su cuidado, muchas veces la alimenté. Por eso la
amo mucho.
...Hace poco me enteré que estaba enferma.
No sabía hasta qué grado estaba su enfermedad hasta que pude verla.
Tiene cáncer y está agonizando. Solo que nadie se lo ha dicho.
…hermanos, que hago? …se lo digo? (en este punto yo estaba llorando)
Comienza uno a uno a aconsejarme:
-Hermana, dígaselo. Aunque sea una mala noticia, ella tiene derecho a saberlo.
Todos concordaban en lo mismo, a lo cual agregué:
-El nombre de mi hermana es------------------ mencioné entonces el nombre de la iglesia. Hubo un silencio de asombro.
Enseguida
comencé a exhortarles, en la esperanza de que mostrasen evidencia de
convicción. Algunos lloraban, otros solo agachaban su cabeza. No así la
madre de la quinceañera quien me miraba con furia. Les llamé al
arrepentimiento y en ese momento el pastor se levantó y salió para no
regresar. Por lo menos no ese día. Dejó una excusa con uno de los
diáconos y simplemente se marchó.
No volví a saber de
él, hasta meses después, cuando habiendo buscado y encontrado una nueva
congregación, y sobre todo, deseando tener un buen inicio; le llamé para
platicar con él, y tratar de sanear la relación. Le pedí perdón si como
persona le había lastimado, pero aclaré que ello no cambiaba mi postura
respecto a lo que había predicado la última vez que estuve en la
iglesia. Me respondió con evasivas y negación. Era obvio que estaba
resentido. Tuvieron que pasar varios meses más, muchos más para que su
actitud cambiase un poco.
Estoy segura que para el
cristiano común de estos tiempos resulta infundada y hasta ridícula la
causa que me hiciera renunciar a la iglesia referida. Incuso algunos me
llegaran a acusar de creerme muy santa o de haber exagerado, pero creo
firmemente que Dios no ha rebajado sus demandas de santidad que dejara
escritas en su santa Palabra para quienes profesamos ser su iglesia, y
miembros del cuerpo de Cristo.
Amado herman@: Con cuál
de estas situaciones te identificas tú? Espero en Dios que con ninguna y
te encuentres en un lugar donde Cristo y solo El es glorificado, donde
su Palabra es predicada sin adhesiones ni adulteración, donde el pastor
sea un genuino hombre de Dios y no un mercader de la fe o asalariado. Un
lugar que aunque está lleno de gente imperfecta, es gobernado y
dirigido por un Dios perfecto. Sinceramente, lo deseo de corazón. Pero,
si no fuese así, si te encuentras en un sitio donde no estás siendo
alimentand@ con el legítimo pan del cielo, si tu iglesia se relajó o ha
adoptado una de las doctrinas heréticas contemporáneas, es tiempo de que
empaques y comiences a buscar una iglesia nueva y salgas corriendo de
allí.
Con amor en Cristo.