"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados" Romanos 8:28
Dios les bendiga:
Reflexionaba el día de ayer mientras me encontraba en mi clase de inglés sobre el tema en cuestión. Cuando terminó mi clase y llegué a casa; compartí con mis contactos de facebook la siguiente reflexión:
"La gran mayoría de nosotros vemos la adversidad como un adversario, un enemigo; algo que tememos y que rehuímos. Obviamente, a nadie nos gusta sufrir. Sin embargo, debemos esforzarnos en comprender el motivo de que la adversidad exista y el porqué Dios la permite en nuestras vidas.
En primer lugar, la adversidad no es tan mala como pensamos. Cierto que invariablemente hay dolor de por medio, involucra llanto y tristeza; pero si entendemos que Dios es un Dios de propósitos, entonces deberíamos preguntarnos:
Cuál es el propósito de Dios en todo esto?
en vez de cuestionar a Dios preguntándole:
Porqué permites que me pase esto?
Porqué digo que la adversidad no es nuestra enemiga?; ...Porque de no ser por ella, muchos de nosotros tal vez ni nos acordásemos de que existe un Dios en el cielo.
No es verdad que es en medio de las crisis más duras que elevamos nuestra mirada al cielo en busca de ayuda? ...A la manera del salmista cuando exclamó:
"Alzaré mis ojos a los montes;
¿De dónde vendrá mi socorro?
Mi socorro viene de Jehová,
Que hizo los cielos y la tierra"
Salmo 121:1-2
Por otra parte, nuestro Dios no desperdicia nada, como nosotros los humanos. Y aún de la adversidad saca cosas buenas para nosotros sus hijos. Por ejemplo: Porqué permitiría Dios que usted y yo pasásemos por adversidad, si no estuviese una gran lección de por medio?
Dios no se goza de que suframos, pero el sabe lo que usted y yo necesitamos. La adversidad es una excelente maestra. Ella nos enseña a depender de Dios y no de nosotros mismos. nos empuja a hacer uso de los recursos de Dios, en vez de los recursos nuestros, que son escasos, insuficientes, pero los de Dios, son ilimitados:
"Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré mas bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en agustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte" 2 Corintios 12: 9-10
También el propósito de nuestro amante Padre al permitir la adversidad es forjar nuestro espíritu, hacernos fuertes en El.
Muchas veces el cristiano no lo entiende, no aprende su lección, y se pasa la vida lamentando su adversidad y cuestionando a Dios, dudando de su amor, de su protección. El porqué siempre está en su boca y la insatisfacción corroe su alma. no ha aprendido su lección: Confiar en Dios bajo toda circunstancia y dejar que la aflicción endurezca sus músculos espirituales. Aún el mundo lo sabe. Ellos suelen decir:
"Lo que no te mata te hace más fuerte"
Pues para nosotros los hijos de Dios debería ser:
"Lo que mata mi hombre externo, fortalece mi hombre interno"
Así que amados hermanos: cambiemos nuestra actitud frente a la adversidad.
En vez de pasarla como un "Cry baby" (niño llorón) quejándonos y lamentándonos, gocémonos en el Señor en medio de ellas. Sé que nuestro Dios será grandemente honrado y el enemigo será avergonzado. Por mi parte, tomo esta lección y pido a Dios que me permita pasar con éxito su enseñanza la próxima vez que pase por aflicción. Para los positivistas: No estoy siendo negativa. La Biblia dice que nuestra fe, como el oro, se prueba con fuego:
"Para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo" I Pedro 1:7
Dios les continúe bendiciendo.





