"De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo" I Cor.3:1
Dios les bendiga, les saludo recién iniciando este nuevo año; deseando que las bendiciones de Dios reposen en sus vidas; y para mis lectores no convertidos a la fe de Jesucristo, deseo que este sea el año en que rindan sus vidas a El, porque ciertamente, su venida está cerca.
Hoy deseo tratar en tema del cristiano espiritual y el que no lo es. Mucha confusión existe hoy para entender qué y quién es un cristiano. Esto se origina al fenómeno del nominalismo, la tendencia contemporánea de todo mundo llamarse "cristiano". Al paso en que vamos, al rato el mismísimo satanás va a declararse cristiano.
Lo realmente preocupante no es la falsa profesión de fe imperante, sino la ceguera reinante en el cristianismo, donde todo lo creemos, hasta lo que es tan obviamente falso.
Es por ello la proliferación de tantos falsos ministerios en nuestros días. Cada cual con su propuesta teológica y sus miles de ciegos seguidores. Ah! y claro: lo que no puede faltar: la figura protagónica del líder, atrayente y carismática. Un ciego guiando a otros, tanto o más ciegos que él.
Pues bien, entremos de lleno a este tema, y veamos qué podemos aprender al respecto.
I. QUIEN ES UN CRISTIANO ESPIRITUAL?
Un cristiano espiritual es la meta a la que hemos sido llamados a ser.
Entendiendo que el adjetivo "cristiano" significa un seguidor de Cristo.
Un cristiano es un discípulo que ha encontrado en la persona de Cristo su maestro, del cual no solo aprende, sino que se somete a sus enseñanzas; asimismo, de igual forma un cristiano es también un siervo de Cristo y como tal, ha sometido su vida a su señorío.
Dios en su palabra bendita nos exhorta a ser cristianos espirituales:
"Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo" I Ped.2:5
"Lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual. Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.
En cambio el espiritual juzga todas las cosas; pero él no es juzgado de nadie" I Cor.2:13-15
Todos sabemos que la parte espiritual del hombre sin Cristo está muerta por causa del pecado, y que al hacer profesión de fe, es que éste hombre espiritual viene a nacer. La Biblia llama nuevo nacimiento a este suceso en la vida del hombre:
"Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.
Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo" Ef.2:1-5
"De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas" II Cor.5:17
Empero, el hecho de que seamos gente redimida, nacida de nuevo, no nos hace ser cristianos espirituales; no. Del mismo modo que el hecho de que un bebé nazca a este mundo no le convierte en un hombre apto para desenvolverse en la sociedad. Le falta crecer, madurar, aprender muchas cosas, someterse a maestros, tutores y cuidadores, para que llegue el día en que, por fin; será un ser humano adulto, capaz de desenvolverse por sí mismo. Lo mismo pasa en la vida espiritual:
"Pero también digo: Entre tanto que el heredero es niño, en nada difiere del esclavo, aunque es señor de todo; sino que está bajo tutores y curadores hasta el tiempo señalado por el padre" Gal.4:1-2
Por ello, es natural que como cristianos pasemos por procesos en nuestra vida cristiana. Nuestro andar en Cristo pasa por etapas parecidas al desarrollo como individuos en la tierra; no en balde
Jesucristo tomó la figura metafórica del nacimiento natural para ilustrar el nuevo nacimiento de orden espiritual.
"Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer?" Jn.3:3-4
Entendemos entonces que para que un cristiano nacido de nuevo pueda ser considerado espiritual, tiene que haber pasado por los procesos divinos que involucran dejar atrás su infancia y adolescencia espiritual y madurar en su vida espiritual.
II. QUIEN ES UN CRISTIANO CARNAL?
Al igual que el niño, el cristiano carnal se puede identificar fácilmente.
(en la Biblia, el cristiano carnal es el antónimo del cristiano espiritual)
Aunque hay una fracción del cristianismo que niega la posibilidad de la existencia del cristiano carnal, pese a ser un postulado 100 % bíblico. De hecho, el cristiano carnal no es el único postulado bíblico que el calvinismo niega. Ellos tambien niegan al apóstata al declarar que es imposible que el cristiano caiga de la gracia, no obstante la Biblia afirme ambas cosas: la existencia del apóstata y que se puede caer de la gracia.
Porque apostatar de la fe requiere haber hecho profesión de ella primeramente y después darle la espalda. Un impío no califica para ser llamado "apóstata".
"De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo...
...Porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?" I Cor.3:1, 3
"Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios" I Tim.4:1
"De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído" Gal.5:4
Notemos que un bebé se hace notar donde quiera que esté. En una sala de espera es típico el llanto del bebé o las rabietas del niño. Del mismo modo, el creyente niño no sabe cómo vivir en su nueva vida y algunas veces les vemos actuar inmadura y desacertadamente.
Hay varias formas de que el cristiano desarrolle madurez y crezca espiritualmente. Si bien sabemos que todo bien espiritual viene de Dios a través del Espíritu Santo, no podemos evadir nuestra responsabilidad como hijos de Dios. Las bendiciones de Dios vienen supeditadas a nuestra obediencia.
III. COMO PODEMOS CRECER ESPIRITUALMENTE?
1. No vivir merced a nuestras emociones.
2. Alimentarnos con la Palabra de Dios.
3. Someter a los principios bíblicos nuestra vida diaria.
1. Nuestras emociones.
Las emociones no son malas, siempre y cuando estén bajo control. Nos fueron dadas por nuestro creador; somos seres emocionales. Ellas dan la "sal y pimienta" a la vida del hombre común.
Lamentablemente, nuestras emociones pueden llegar a afectar nuestro comportamiento: una persona contenta tiene deseos de socializar, mientras que una triste buscará la privacidad; no tendrá deseos de hablar con nadie. Una persona miedosa, experimentará nervios y ansiedad, etc.
El cristiano niño es emocional. Vive por lo que siente, no por lo que cree. Por ello su vida es un sube y baja: un día está arriba y otro día se encuentra abajo en su ánimo y deseos de servir a Dios.
El mensaje clave para el cristiano nacido de nuevo es: Vive por fe.
En un mundo cambiante, que nos somete a diversas situaciones, tenemos delante nuestro el reto de aprender a vivir por lo que creemos y no por lo que sentimos.
Porque; sin importar qué tan malo y dificil sea tu día, Dios sigue siendo el mismo Dios todopoderoso que un día te salvó. El es el mismo que adoraste aquella ocasión cuando te sanó. Cristianismo no es amar y exaltar a Dios en tanto nos vaya bien en la vida, no. Se trata de hacerlo en todo tiempo, bueno o malo.
"Bendeciré a Jehová en todo tiempo; su alabanza estará de continuo en mi boca" Sal.34:1
Comprender esto y aún vivirlo, produce madurez en el cristiano.
...Podemos imaginarnos a Pablo y Bernabé deprimidos, lamentándose en la carcel de Filipos?
No, porque ellos, como cristianos espirituales no vivian por sus circunstancias externas, vivían por fe; es por ello, que yendo en contra de su situación, Pablo y Bernabé comenzaron a alabar a Dios allí mismo, en la oscura y húmeda celda, con sus cuerpos adoloridos por los azotes y sus pies sujetos al frío cepo.
"Después de haberles azotado mucho, los echaron en la cárcel, mandando al carcelero que los guardase con seguridad.
El cual, recibido este mandato, los metió en el calabozo de más adentro, y les aseguró los pies en el cepo.
Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían" Hch.16:23-25
Conocemos como concluyó la escena: las cadenas cayendo, las puertas de la cárcel abriéndose y el carcelero y su familia salvándose. Cuando vivimos por lo que creemos y no por lo que sentimos, lo único que puede producir es que el nombre de Dios sea glorificado.
Sin embargo, el cristianismo de nuestro tiempo está saturado de emocionalismo, más que de convicciones firmes. Cuando somos emocionalistas, somos personas fácil de ser manipuladas, pues generalmente, son las emociones el área al cual va dirigida la polvora del diablo llamada apostasía.
-Solo cuéntales una historia que les haga llorar y listo-
Dicen los apóstatas.
-Apela a sus emociones y te los hechas a la bolsa... Mientras, los mantienes entretenidos-
La entretención es el factor de distracción que el gran engañador, satanás está usando en iglesias que se han alejado de la sana ortodoxia.
"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" Jer.17:9
2. Alimentarnos con la Palabra de Dios.
No se trata del solo hecho de leerla. Leerla y meditarla. Depositarla no solo en nuestra mente, sino en nuestro corazón. Porque si amamos la Palabra de Dios, no tendremos problemas para ponerla por obra.
"En mi corazón he guardado tus dichos,
Para no pecar contra ti" Sal.119:11
El problema de muchos cristianos es su pereza por leer la palabra de Dios. Incluso hay cristianos que pasan 20 años en una congregación sin conocer las partes fundamentales de su Biblia. Cristianos que cada vez que se les ve hablando, citan las mismas porciones de la Biblia, porque jamás se interesaron por leer más de la palabra de Dios.
Este es el factor de que las herejías y sus promotores proliferen exitosamente hoy, porque cuando un cristiano conoce la verdad de Dios depositada en las páginas de las Sagradas Escrituras, es imposible que sea engañado por el error. La exposición de la verdad es la mejor defensa contra el error.
"La exposición de tus palabras alumbra; hace entender a los simples" Sal.119:130
Como he dicho, el tiempo no siempre es el factor de la madurez espiritual. Hay cristianos que se convierten y al poco tiempo manifiestan un crecimiento espiritual, que les lleva hacia una madurez, mientras hay otros que envejecen literalmente hablando, sin manifestar tal crecimiento y madurez. Jamás dejaron su infancia espiritual; y un factor de importancia en todo esto es el tiempo e importancia que ambos dieron a la palabra de Dios en sus vidas.
3. El sometimiento a los principios bíblicos en nuestra vida diaria.
La Biblia contiene los principios sobre los cuales se fundamenta la fe cristiana en cuestión de doctrina y praxis.
Ella contiene leyes santas, justas y buenas dictadas por Dios, por las cuales los cristianos hemos sido llamados a vivir.
Esas leyes solo aplican a los ciudadanos del reino de Dios. Del mismo modo que cada nación aplica sus leyes a sus ciudadanos, los cristianos tenemos la ley de Cristo en nuestro corazón, y por esa ley es que nos movemos y vivimos.
Muchos cristianos hoy dicen amar a Dios, pero en el momento en que deben demostrar tal amor, fallan.
Niegan el perdón a sus ofensores, aún sabiendo que Cristo mismo ordenó que perdonásemos, dando ejemplo en su muerte expiatoria al orar por sus asesinos. Tienen la teoría del perdón, pero se niegan a la práctica. Y mientras lo evadan, no podrán crecer en Dios.
Es como el maestro de escuela dominical que tiene mucha teoría y palabras para impartir su cátedra, pero a la hora en que se le presenta la tentación, cede. Adultera porque, "es el amor de su vida" y no la persona con la cual pronunció los votos sagrados del matrimonio.
Es lamentable decir, y aún vergonzoso (pero no por ello, deja de ser verdad) que hay en las bancas de las iglesias pedófilos sentados, adúlteros, ladrones, pornógrafos, etc. Peor aún pensar que esta gama pecaminosa no solo se siente en las bancas de la iglesia, sino aún se pare en la plataforma, ya sea en el grupo de alabanza o detrás del púlpito.
No nos está prohibido fallar, todos lo hacemos. Pero pecar en conocimiento y acallar la voz de la conciencia, eso sí es de condenar.
Casi todas las personas que se comportan de esta manera, ponen el ejemplo del Rey David cuando pecó adulterando con Betsabé y asesinando al marido de ella. Lo que no analizan es que David se arrepintió con todo su corazón y que jamás lo volvió a hacer.
Lo dicho: solo los ciudadanos del reino aman y respetan sus leyes. Si eres un violador de las leyes de Dios y te haces llamar cristiano, sabe que si no te arrepientes genuinamente y dejas de hacer lo que estás haciendo, vas directo a la condenación eterna. No importa la cantidad de años que hayas acumulado en las bancas de una iglesia. Necesitas arrepentirte y pedirle perdón a Dios.
"No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará
Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. " Gal.6:7-8
El cristiano espiritual no es alguien perfecto. Es un hombre o mujer que ha caminado con Dios en altas y bajas, en buenas y malas y a permanecido confiado en El.
Es alguien que ha sido forjado en el fuego de la prueba, cuyo corazón se ha aferrado a Aquel en el cual un día creyó. Un amor que en lugar de languidecer y desaparecer con el paso del tiempo, ha ido acrecentándose hasta ocupar la parte central de su vida.
Es un cristiano que ha aprendido humildad y sometimiento. Que sabe dar y pedir perdón. Que es consciente de sus carencias personales y por ello se aferra a Aquel que es su torre fuerte y fortaleza.
Es alguien que ama a Dios y su Palabra. Que no se fía de sí mismo, sino en Dios ha depositado toda su confianza.
Dios nos ayude para poder llegar a ser un cristiano de este calibre. Es nuestro reto y con El todo es posible.











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