viernes, 18 de mayo de 2012

EL AMOR Y LA JUSTICIA DE DIOS



"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" S. Juan. 3:16

Creo que no existe otra porción en las sagradas escrituras que mejor nos revele el amor de Dios que el texto de oro, el corazón de los Evangelios, el célebre texto de San Juan 3:16. A través de los siglos de la historia de la iglesia cristiana, Juan 3: 16 ha consolado e inspirado a miles de almas, a arrebatado al infierno miles de millares de almas que, perdidas marchaban rumbo al abismo de la condenación eterna; pero... El amor, sí el amor vertido en las palabras y letras de Juan 3:16 han obrado la gracia maravillosa de la salvación de las almas que con fe miraron a la obra redentora revelada en sus escasas 30 palabras o 108 letras.

"Porque de tal manera..."

Como precediendo un suspenso eterno, el verso principia con una conjunción: "Porque" ...Hecho esto para darle un mayor realce al hecho en si que está por anunciar: el amor de Dios. "Porque de tal manera".

...Porque de tal forma, porque de tal magnitud, porque de tal tamaño,  porque de tal proporción AMO DIOS AL MUNDO. ...Sí, el verbo está escrito en pasado; porque Dios en su gracia y generosidad decidió amarnos desde la eternidad. No dice: El nos va a amar, El nos amará, El podrá amarnos, no. Dice: El nos amó.

Cuán maravillosamente resulta saberlo: El decidió amarnos desde antes que naciésemos. Su amor nos dió la bienvenida, no bien fuimos echados al mundo, su benevolencia nos envolvió a cada paso en el camino, su gracia nos persiguió a través de nuestra jornada diaria. Sí, Dios ha amado al mundo, pero el mundo ciego  rechazó su amor divino.

Resulta más que evidente que Dios nos ha amado, como también que muchos de nosotros le hemos rechazado. Y es que el amor para que produzca su fruto debe ser recíproco. Porque aún a pesar del amor de Dios, hoy muchos se dirigen apresurados al infierno eterno. Su rechazo al amor de Dios les lleva directo al foso del averno.

"...amó Dios al mundo"

Al mundo? Sí, al mundo. A ese mundo que continuamente le da la espalda?, al mundo que se ha vuelto contrario a Dios y su Palabra?; al mundo o tan solo a una porción de ellos?

Como postulan algunos, que Dios solo ama a sus elegidos, contrario a lo que claramente las Escrituras revelan. Quienes postulan esto tienen una errada visión del Dios del cielo. Dios no eligió amar a unos pocos y desechar al resto. Porque simplemente tendríamos que transformar no solo este texto:

" Porque de tal manera amó Dios a sus elegidos, que ha dado a su Hijo unigénito, para que sus escogidos que en El creen, no se pierdan (perdón, aquí también debería decir: no se pueden perder) mas tengan vida eterna"

Si hubiesemos de acomodar a su doctrina el texto, entonces todo éste perdería su esencia y significado:

"Porque de tal manera amó Dios a sus elegidos que ha dado a su Hijo unigénito para que todos sus escogidos tengan vida eterna"

pero volviendo al genuino texto: AL MUNDO, dice, sí, aún a pesar de sus habitantes. El amor del Dios creador por sus criaturas movió el universo; llevó a entregar a su amado Hijo, a fin de socorrernos.



Encontramos en la cruz de Cristo la expresión más pura de ese amor. Por ello nuestro amado texto no puede dejar de mencionarlo:

"...que ha dado a Su Hijo unigénito"

Qué? ...Dios ha dado a Su único Hijo?... Porqué?, Cómo es posible? Cómo podría un padre sacrificar su corazón, su hijo, por alguien más? Menos aún si ese "alguien" es totalmente inmerecedor de ello? Creo que ninguno de nosotros podríamos hacerlo. Pues bien, Dios, nuestro amante Dios, decidió hacerlo.

Amor sublime e infinito, inmensurable e incomprensible el amor que Dios nos ha obsequiado; sin embargo, muchos le hemos ignorado. Otros, desaprovechado y la mayoría; malinterpretado.

Porque si bien, el amor de Dios, dijimos ya, por su calidad de divino, resulta incomprensible, para quienes hemos recibido su oferta salvadora, El mismo nos otorga el don de discernir, de poder interpretar las cosas celestiales; sin embargo, aún así, nos hemos equivocado.

Observemos pues, la cruz de Cristo y entendamos en qué consiste este amor eterno.



Por un lado tenemos el amor de Dios a favor nuestro, y por el otro a su amado Hijo. ...Acaso valemos tanto que le haya sacrificado? No, la obvia respuesta surge inmediata, más que su amado Hijo ni todo el universo.

No hubiese sido mejor que solamente nos hubiese perdonado, sin necesidad de tan supremo sacrificio? ...De esa manera su Hijo la amarga copa se hubiese evitado, y nosotros sin culpa nos hubiésemos quedado. Porque ahora de tan solo recordarlo, la conciencia nos reclama la muerte del Hijo amado.

Un momento!! ...Una redención sin un redentor que la hubiese ejecutado? Imposible era que tal cosa hubiese acontecido. A fin de comprender el amor divino, ágape que Dios en Jesús nos ha manifestado, necesitamos mirar el resto del retrato. Sí: cuando vemos un retrato desde un ángulo, pensamos que tenemos toda la visión que necesitamos, pero cuando nos tomamos el tiempo y desde sus varias perspectivas le observamos; es entonces que verdaderamente iniciamos a apreciarlo.



Por ello, cuando vemos a Dios desde el ángulo de su amor, es que solo vemos un aspecto de su persona. Dios es amor, la Biblia lo menciona. No dice que TENGA amor, sino que EL ES AMOR. La esencia del amor se origina en El y de EL parte y se riega al resto del universo. Pero a fin de no confundir este amor con el intento de amor que a veces poseemos, digo intento, porque ustedes y yo sabemos que en el mundo muchas perversidades, crímenes y tragedias los hombres realizan en nombre del "amor". Eso, señores míos, no es amor. Por lo menos no la clase de amor que se origina de Dios.

Otra vista del "retrato" que nos muestra la personalidad divina, es Su JUSTICIA. Sí, Dios es justo, supremamente justo. Y como tal, es incorruptible. No es como usted y yo, que podemos doblegarnos o rebajar nuestras demandas. O como otros, que de plano se venden al mejor postor. No amigos míos, la Biblia muy claro lo advierte:

"No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará" Gálatas 6:7

Significa que no podemos ir por la vida jugando nuestro propio juego sin que paguemos las consecuencias. El día llegará cuando todos daremos cuenta de nuestros hechos, y entonces veremos esa justicia divina en su máximo desempeño.



Si bien nosotros somos incapaces de conciliar la justicia divina, puesto que toda nuestra humana esencia se encuentra en pugna con lo santo, mientras vive seducida por aquello que le place. Somos por naturaleza egoístas y mezquinos, soberbios e intemperantes. Cómo podríamos lograr siquiera de Dios una mirada de consuelo? Nuestra propia malignidad abortaría tal hecho.

Pero al amor divino nada le detiene. El ama y a salvarnos está dispuesto. Entonces envió a su Hijo, para que pagara por nosotros. No podía simplemente sin sacrificio perdonarnos, porque entonces SU JUSTICIA quedaría insatisfecha. Alguien debía pagar, y decidió EL mismo hacerlo, ya que nosotros no podíamos, EL QUISO Y PUDO HACERLO.

Hoy que nosotros vemos la cruz de Cristo solo vemos la belleza del amor divino. Pero, qué del horror de los clavos en el madero? ...Qué de la sangre que a borbotones brotó de su costado? ...Qué de las lágrimas que a nuestro Cristo le brotaron? ...Qué de las horas de agonía y vituperio? ...Qué de la tortura de las espinas en su rostro? ...Qué del escarnio y humillación pública? ...No, no fue hermosa para nuestro Cristo la agonía del madero.

Todo el peso de la ira de Dios sobre nuestro pecado sobre Cristo fue depositado. El pagó cabal el precio y no rehusó pagarlo. Ni Dios rehusó sacrificarlo, ni Cristo rehusó consumarlo.

ESE, señoras y señores es el amor divino. Un amor que no puede entenderse fuera del contexto de la justicia de Dios, porque de hacerlo, no sería divino, sino humano. Solo los humanos negociamos, solo los humanos hacemos la vista gorda cuando conviene a nuestros intereses hacerlo. No sucede tal cosa con el juez eterno.

Por ello hoy, que miramos el pecado dentro del que se hace llamar Su pueblo, entiéndase iglesia, cristianismo o como desee lamarlo, se nos restringe denunciarlo. En nombre de un amor mal entendido, se nos prohibe hacerlo.

"No juzgues" nos dicen, "No tienes amor". "Ama a tu hermano" ...

Es que no entienden que es por ese amor, que podemos enfrentarlo? Qué? Acaso somos retrasados que andamos en busca de conflictos, sin necesidad de pasarlos? Si habiendo entendido y viviendo en buena relación con Dios, no nos hemos conformado, mirando como otros vituperan lo sagrado?

Si amamos y mucho más que aquellos que prefieren acallarlo. Porque les vemos marchar al infierno y quisieramos despertarlos. Antes que sea tarde, es nuestro anhelo poder así evitarlo.

Por su parte, también los hay que se  niegan a aceptar que el amor de Dios pueda conciliar con su justicia. Desean la rosa pero rechazan la espina. "Dios es amor" dicen. Se mantienen todo el tiempo declarando:

"Un Dios de amor no puede mandarnos al infierno"

Y así, engañados por su escasa percepción y errónea interpretación, terminan sus días en la horrible y oscura lobreguez del infierno. No comprenden que un Dios justo no puede violentar sus propios principios, ni siquiera por amor a sus hijos.



Su amor accionó entregándonos a su Hijo. Ya la máxima expresión de su amor fue manifestada. Solo resta que aquellos por los cuales su amor fue manifestado, vuelvan su corazón a aquel que de tal forma nos ha amado.

Si el amor no involucrara nada que duela, entonces significa que a nuestro Cristo su sacrificio no le llevó tanto dolor que resulta imposible expresarlo? Pues no bien protestamos contra la mundanalidad, el pragmatismo religioso, las peligrosas prácticas heréticas, contra la apostasía generalizada, de inmediato surge la acusación:

"Tú quien eres para que juzgues? ...Debes de amar a tus hermanos"

Pues yo repito lo que dijera aquel gran varón hace un tiempo ya pasado:

"Prefiero herirte con la VERDAD, que matarte con la mentira"

Y la verdad es que si dices amar a Dios pero no vives bajo su justicia, entonces, es tiempo de que vuelvas sobre tus pasos, y entérate: No se trata de vivir tu propio sueño, ni jugar tu propio juego. Se trata de vivir para agradar a aquel que es TRES VECES SANTO. De modo que no te esperes poder entrar al cielo, si mueres y jamás seguiste por el sendero que Cristo dejó marcado con sus pasos.

Es mi mayor deseo que este artículo nos haga recapacitar, y que Dios nos continúe bendiciendo.

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