miércoles, 2 de mayo de 2012

De la pluma del Dr. Hiram Almirudis

Dr. Hiram Almirudis. Pastor, Teólogo y Autor.

 "Los iglesistas de nuestros dias, la liturgia (si así se le puede llamar), la música, la temática que ha sustituído la doctrina novotestamentaria y la de la reforma protestante -donde se imponen con apabullante fuerza sus grandes máximas de -sola Escritura, sola Gracia, sola Fe, solo Cristo-, las peroratas, las profecías, y demás jolgorio, señalan un dios muy ajeno al bíblico.


Es imposible encontrar al Dios bíblico dentro de un contexto que no es el Suyo. El pan no se adquiere en los bazares, ni en las casas de empeño, ni mucho menos en los remates públicos. Ahora, con una tranquilidad pasmosa, los líderes hablan de "la necesidad de cambio", "la necesidad de una nueva visión". Todo lo que requiere cambio es porque no sirve; la iglesia que fundara Cristo es dueña de una identidad inalterable que le fue dada por decreto irrevocable de Dios. La iglesia de Pentecostés, la iglesia del libro de los Hechos, es la iglesia que Dios fundó, por la cual envió a su Hijo, la que debe extender su reino en el corazón de los hombres para un día encontrarse con su redentor.
  

Si la verdadera iglesia necesita nuevas visiones es porque las viejas no sirvieron para nada; si necesita cambios, esto es, si está sujeta a reparaciones, es porque el Espíritu de Cristo no está en ella; si necesita ser llevada al taller para que le hagan composturas, la sangre de Cristo careció de contundencia.


Pero, por lo que se ve en nuestros días, la competencia es por quién le añade más colgajos para que se vea más seductora. Lo que necesita la iglesia no es "una nueva visión", no son "cambios" de acuerdo al contexto social y cultural, sino detenerse bruscamente, dar un giro de ciento ochenta grados y volver a los caminos viejos:

"Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestras almas" Jeremías 6:16

Yo no sé qué diabólica influencia les ha hecho creer a los iglesistas contemporáneos que nuevas visiones y mayores cambios son los que corregirán la ineficiencia presente de la iglesia. No es asunto de poner la transmisión en primera velocidad: Es asunto de ponerla en reversa y apretar el acelerador hasta el fondo!


El autor ha pertenecido a muchos, demasiados comités de su iglesia en cuyas reuniones se han discutido infinidad de temas y métodos para que la iglesia crezca. ...Porqué ese tema? Porque uno de los temas novedosos ha sido el dichoso igle-crecimiento, y el autor conoce a un supuesto experto en esa rama, profesor de un prominente seminario, que escribió un libro sobre igle-crecimiento, al cual se le dio mucha propaganda; pero, el problema es que dicho señor no ha abierto una sola iglesia en toda su vida. Entre otras cosas, se ha dedicado a hacer mapas del mundo con el fin de identificar los demonios que dominan en los millones de puntos geográficos del planeta tierra para después expulsarlos de tal área, enviarlos al infierno, y conquistar así con facilidad los pueblos que los habitan. ...Caramba, con tanta limpieza geográfica de espiritus malos ya el planeta tierra debería ser la nueva Jerusalén. ...O será que los despachan a otros lugares y allí tengan sus mayores concentraciones?

Hace ya años que se pasaban con regularidad programas en televisión donde salían predicadores mostrando fotos de ciudades prominentes (una por programa) dando estadísticas e informacióm relacionadas a ellas. Después de hablar de crímenes y vicios que predominaban en las ciudades, hacían el correspondiente exorcismo, esto es, una reprensión masiva de todos los demonios que predominaban en el perímetro referido. Mientras que los brujos y brujas  que pululan en el catolicismo hacen sus limpias de manera individual, persona por persona, estos señores lo hacían y siguen haciendo a nivel provincial. ...Si esto era efectivo, porqué no le hacían a todo el planeta tierra un exorcismo global para limpiarlo de un golpe?


Esa práctica de limpiar de demonios el terreno de acción motivó a algunos evangelistas sudamericanos tener la práctica antes de empezar a predicar, a reprender todos los demonios que se colaban en sus servicios. La predicación no empezaba sin que antes cinco o seis personas de la audiencia dieran de gritos, cayesen y se revolcasen en el suelo, para después testificar de su liberación. Una vez hecha la limpieza de las fuerzas demoníacas, se dejaba el camino expedito para la predicación y la salvación de las gentes.

Esto nos lleva a otro punto que el autor considera debe ser analizado sin parcialidad. El orden  de los servicios en las cruzadas, en los cultos por televisión, y en las mismas iglesias. Diese la impresión que tanto el Espíritu Santo como los demonios están condicionados a manifestarse según el orden del programa. Primero viene la oración de invocación; luego, no necesariamente siempre, la lectura bíblica; luego la alabanza congregacional con coros modernos que sirven para estimular las emociones, a continuación los himnos "especiales" -que de especiales no tienen ni una viruta- luego los anuncios; a continuación la predicación, seguida por la invitación a la conversión, seguida por la oración a los enfermos, seguida por la oración de liberación espiritual y expulsión de demonios chocarreros.

Por lo menos, esto es lo que veo en la televisión. Es así que la manifestación del Señor está programada a ocurrir en el momento estipulado en el programa; Dios tiene que estar preparado para cuando le llegue el turno que le asignaron. De manera que tratamos con un dios manejable; que se ajusta al orden de nuestros programas: un dios que hemos domesticado a nuestra conveniencia y ocurrencias; un dios al cual al cual le decimos cuándo le toca su parte y qué es lo que tiene que hacer. Cuántas sorpresas veremos cuando estemos ante el tribunal de Cristo!"


(Teólogo Hiram Almirudis/ Así fue Cristo en un mundo de demencias religiosas que nunca se terminan, págs.250-253)

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