miércoles, 18 de abril de 2012

ES TU CORAZON RECTO DELANTE DE DIOS?


Pregunta dirigida a lo íntimo de tu ser: Es tu corazón recto delante de Dios?...



Puedes ahora mismo mirar dentro de tu corazón y encontrar la huella indeleble de la obra de Cristo en ti?
Cómo está tu corazón? Está realmente Cristo reinando en él?







... No se trata de ser socialmente correcto ni de los atractivos ornamentales de la propia personalidad humana, porque sin importar el magnetismo o carismatismo que se posea, el corazón humano es egoísta por naturaleza. Siempre se trata de nosotros.



Yo: lo que deseo, lo que me gusta, lo que anhelo, mis sueños, lo que me hace sentir bien… El corazón humano es un maestro en el arte de disfrazar su propio egoísmo, proveyéndole rótulos que le hagan autojustificarse, que le despojen de toda incomodidad.

Superación, éxito, trascendencia, bienestar, felicidad son algunos de los epítetos con los que el egoísmo humano se ha atrincherado allá en lo profundo del corazón.

Pero, acaso desear el bienestar, la felicidad o alcanzar el éxito es nocivo? …Lo es cuando se convierte en la meta de la vida, cuando se convierte en usurpadora de la perfecta voluntad de Dios.




Vivimos en una sociedad que restriega en nuestras caras todos los días de manera sistemática e incansablemente la fórmula del éxito como el todo en la vida. Nos pone delante el espejismo de la felicidad lograda en base de nuestro propio éxito y trascendencia. Graba en nuestras mentes que solo seremos felices el día que el mundo se entere de nuestra existencia, el día que alcancemos la simpatía y respeto de los demás, el día que nos ubiquemos por encima de las expectativas de quienes nos rodean. Se asegura de colocarnos en el pedestal imaginario de nuestros anhelos. Y muchos hemos picado ese anzuelo. Y más trágico aún: se ha convertido en el tema repetitivo en las prédicas de muchos 'ministros'.



La Biblia en cambio, ubica a Dios, nuestro Padre como el origen y fin de nuestros anhelos, ya no se trata de lo que yo quiero, sino de lo que El quiere, no se trata de mis gustos, preferencias y sueños, no. Es solo su voluntad lo que anhelo, por la sencilla razón de que ella es perfecta y excede las expectativas humanas, sin importar lo que se lleve.

Podemos imaginarnos a Job soñando sus propios sueños? A Abraham persiguiendo su propio éxito? A José o Daniel buscando su bienestar propio? El espejismo del egoísmo humano está divorciado por completo de lo que la Biblia nos muestra como ejemplo de poseer un corazón recto.

Hoy en día, por ejemplo; nos encontramos con personas que profesan fe, pero que se mueven en el mismo sentido del mundo que les rodea: viven un cristianismo edificado en pro del bienestar propio: Dios ME va a bendecir, ME da todo lo que necesito, ME cuida, ME ama, ME sana, etc… Un cristianismo antropocéntrico en el que siempre se trata de nosotros.


Un corazón que es recto delante de Dios, es transparente, no esconde su propio pecado. No lo oculta, más bien lo resiente. Un corazón que es consciente que solo la gracia de Dios le sostiene. Un corazón que rechaza la inmundicia, la mentira y la simulación a fin de agradar a quien lo tomó por morada.

Eres cristiano, cristiana y mantienes pecado oculto? Déjame decirte: Tu corazón NO es recto delante de Dios.
Es posible esconderse de los hombres, pero de los ojos que TODO lo ven, imposible.


Miras pornografía cuando nadie te observa y aún así sigues considerándote cristiano? …Lo más seguro es que aún no naces de nuevo. 



Mantienes una relación oculta a espaldas de tu cónyuge y te autojustificas enumerando todos los defectos de su carácter? …Pues aún así, déjame decirte que tu corazón NO es recto delante de Dios.


 

Presentas una imagen respetable, cuando en realidad la maldad llena tu corazón? Déjame decirte: tienes que arrepentirte porque definitivamente tu corazón no solo NO es recto, sino que está carente de Dios.



Te escudas en tu propia justicia, en tu activismo eclesial, en tu puesto congregacional? …Te sientes engrandecido por tus logros ministeriales, al grado de creerte “especial”? Pues déjame decirte que tu corazón NO es recto delante de Dios.

Un corazón recto delante de Dios no es uno que jamás falla, es uno que resiente hacerlo y que, lejos de esconder sus falencias, se presenta todos los días delante de la bascula divina a fin de evidenciarlas y solicitar la gracia de poder rebasarlas.

“Porque contigo está el manantial de la vida;
En tu luz veremos la luz.
Extiende tu misericordia a los que te conocen,
Y tu justicia a los rectos de corazón” Salmo 36:9-10


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