domingo, 18 de diciembre de 2011

CARTA DE LA OVEJA # 99 (Analogía de un redil contemporáneo)


Dios les bendiga: 
Dedico esta analogía a todos aquellos hombres y mujeres a quienes se les ha conferido el privilegio, así como la tremenda responsabilidad de pastorear la grey de Jesucristo.

A través de mi vida cristiana he tenido el honor de conocer y de tener entre mis amigos personales pastores y pastoras, ministros de Jesucristo. Gente de Dios, provistos por Dios con diversas virtudes, habilidades y dones. Mis respetos para cada uno de ellos.
También he conocido pseudo-pastores, gente que está en el ministerio no por amor a las almas, o porque Cristo les haya llamado, sino por afán de enriquecerse, de fabricarse un imperio, de alcanzar notoriedad. Lamentablemente, de todo hay en la viña del Señor. Ya lo dice la Palabra, que la cizaña crecería junto al trigo.

Es mi deseo, amigo lector, que si usted es un pastor y lee mi escrito, medite profundamente en su contenido, mientras se hace las siguientes preguntas:  ...Qué es más importante para mi?  ...La iglesia (Entiéndase: edificio u organización) o los miembros? (Que son en realidad la iglesia) Porque tristemente, son muchos los pastores que se concentran en el crecimiento, la expansión de sus edificios, su organización, mientras dejan las ovejas en el descuido, ignorando sus carencias y necesidades.
Pastores para los cuales son más importantes los números que las personas. Pastores que se fabrican un imperio donde ellos son la única e irrebatible autoridad, y las ovejas no tienen ni voz ni voto. Pastores que se dedican a hacer dinero, mientras sus ovejas pasan por escazés y necesidad. Pastores que gastan el dinero de la iglesia dándose un alto estilo de vida, con enormes casas, coches del año, mientras algunas de sus ovejas no tienen quizá para pagar su renta.

Jesús reveló las características del pastor genuino: aquel que cuida con amor las ovejas, que las alimenta, las defiende del peligro, y cuando una se pierde, deja las 99 en el redil y sale en busca de la descarriada. (Lc.15:1-7)

Hoy sin embargo, las ovejas se ausentan de la iglesia y pasan los meses y el pastor no se da por enterado. Y si se entera, no se toma la molestia de ir a buscarle, de informarse. 

Gracias al Señor, no todos los pastores son así. Existen todavía los genuinos siervos de Dios. Aquellos que son conscientes que Dios les demandará por las ovejas que El puso bajo su cuidado. Aquellos que se preocupan cuando advierten la ausencia de la oveja. Quienes dejan todo de lado, y se cercioran que todo esté bien dentro del rebaño. Quienes son servidores del rebaño, y no servidos del rebaño. Quienes viven para Dios y para el rebaño, y no para sí mismos. Oremos y pidámosle al Príncipe de los pastores nos envíe más siervos de este calibre. La promesa, la tenemos de Dios:

"Y os daré pastores según mi corazón, que os apacienten con ciencia y con inteligencia" Jeremías 3:15



Hola! ...Me recuerdas? soy la oveja número 99. ...Recuerdas los días en que juntos andábamos en dulce armonía en el rebaño del Señor? Todavía recuerdo el día que el Príncipe de los Pastores me trajo a tí, siento la nostalgia invadir mi corazón al evocar tan felices momentos... Cuando yo comía en tu regazo y tú te alegrabas viendo mi crecimiento junto a las demás ovejas del rebaño, hermosos y felices días aquellos!



Nuestro redil era pequeño pero confortable, allí vivíamos en fraterna comunión, y cuando teníamos hambre, saboreabamos los verdes pastos de la villa del Señor. Así crecí bajo tu cuidado amoroso y tu corrección oportuna. Sabías aplicar la vara con sabiduría: un toque firme no desprovisto de amor me alejaba del peligro del bosque inhóspito plagado de fieras al acecho. Cuántas veces tu presencia protectora ahuyentaron los lobos del redil, y tu silbo tierno alertaron mis oídos librándome de caer en algún oscuro precipicio.

...Qué te pasó?? Solo sé que un nublado día cambiaste. Pasábamos junto al redil del pastor vecino y sus cabras gordas deslumbraron tu vista. Se te olvidó que los cabritos no pertenecen al rebaño del Señor, que El sólo cría ovejas (Mt.25:32-33) Muy pronto tu decepción del pequeño rebaño se hizo evidente; dejaste de estar vigilante, poco a poco del redil te ausentaste, comenzamos a conocer el hambre. Por las que pasamos ni siquiera te enteraste.



Tu corazón comenzó a mutarse. Del rebaño las ovejas despreciaste, y muy pronto dejaron de importarte. Unas perecieron de hambre, otras, por el lobo permitiste arrebatarte. Por mi parte, agobiado por el hambre, del redil tuve que alejarme, en busca del pasto verde por oscuros parajes fui a adentrarme. Tú, ni siquiera fuiste a buscarme (Ez.34:5-6) Se te olvidó que el Príncipe del rebaño indicaciones precisas al respecto te dejare (Lc.15:4)

De las que en el redil quedaron con violencia te enseñoreaste (Ez.34:4) bien pronto de las cabras el redil sobrepoblaste, cual señor sobre el rebaño te sentaste; ...y de su lana el producto te engordaste, de soberbia tu corazón llenaste, que ya un Príncipe reinaba te olvidaste. Cesaste de apacentar, mas de las ovejas te saciaste (Ez.34:2-3)

Quién tu corazón confundió, que del rebaño tu imperio conformaste? ...Que son las ovejas de Cristo y no tu empresa personal, ya olvidaste? Ya en tu corazón por entero tu llamado relegaste; hoy del humilde pastor nada dejaste.



De lo intrincado del oscuro valle, ya a punto el lobo a despedazarme, solo quisiera por último volver a recordarte; que el Príncipe de los pastores va a venir a reclamarte, a pedir cuentas de las ovejas que El a tí aquel día confiare. (Ez.34:10) Con el último aliento de mi alma, pastor, quisiera despertarte; soy la oveja 99, la que tú nunca buscaste, la que hoy muere; porque tú rehusaste apacentarme...


1 comentario:

  1. Que verdad tan grande y que triste Pero es la realidad que estamos viviendo hoy en dia.

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