lunes, 2 de agosto de 2010

Cultura Hedonista,...Cristianismo Hedonista?


Dios les bendiga:

Me encontraba revisando mi correo electrónico cuando miré un mensaje personalizado de Noticia cristiana.com, lo cual me extrañó, ya que usualmente esta entidad cibernética, únicamente suele enviar las noticias que se van generando en el mundo cristiano a sus suscriptores, y no es cosa común que envien mensajes personalizados.

Procedí a abrirlo y me encontré con el siguiente mensaje:

"Estimado usuario de NoticiaCristiana.com: Le enviamos este mail de manera especial para recomdendarle un sitio web cristiano que podría ser de su interés.

El Prédicador Cibernético Carlos Andrés Gallego del Ministerio Internacional Créelo.ORG, ha creado un programa de entrenamiento llamado “El Poder Para Hacer Las Riquezas”.

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Quedé maravillada de la forma en que los sutiles cantos de sirena de la famosa "Teología de la prosperidad" ha hechizado a poco a poco a gran proporción del pueblo que se autodenomina cristiano, apelando al sentimentalismo y a los deseos sensuales del ser humano.
Al sentimentalismo porque provocan eso al cuestionar: "Eres cristiano, vas a la iglesia, ofrendas, oras a Dios todas las semanas, no le haces mal a nadie y eres hijo de Dios... Porqué sigues con problemas económicos? haciéndolo parecer como si fuésemos blancas palomitas, que no recibimos lo que merecemos y como si la bendición divina se pudiese ganar por medio de las cosas que hacemos.
Al referirme a los deseos sensuales, no me refiero a lo que comúnmente solemos interpretar, ya que este vocablo (sensual) tiene varios significados:

Sensual: del latino sensuālis.
1. adj. Perteneciente o relativo a las sensaciones de los sentidos. 
2. adj. Se dice de los gustos y deleites de los sentidos, de las cosas que los incitan o satisfacen y de las personas aficionadas a ellos.
3. adj. Perteneciente o relativo al deseo sexual" http://www.academia.org.mx/rae.php

Y precisamente hago referencia a los dos primeros significados de este adjetivo:
1. Perteneciente o relativo a las sensaciones de los sentidos. Nuestras sensaciones, las cosas que vemos, que tocamos, que oímos y que nos hacen sentir bien, estar confortables, estar divertidos, estar entretenidos, no aburrirnos, no fastidiarnos, etc.
2. Se dice de los gustos y deleites de los sentidos, de las cosas que los incitan o satisfacen y de las personas aficionadas a ellos. Las actividades que nos divierten, que nos gusta hacer, nuestros hobbies y aficiones, nuestras variedades y entretenciones, etc.

Y no es que pasar buenos tiempos sea reprobable, no. Pero si enfocamos nuestra vida hacia esta meta, si nuestros esfuerzos los dirigimos siempre hacia la búsqueda contínua de nuestros gustos y preferencias; si nuestra meta en la vida es pasarla lo mejor y confortablemente posible, entonces entramos dentro de la clasificación de los sensuales. Aquellos de los que Judas, el hermano del Señor, habló:

"Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu" Judas 19
Pues bien, apelando a la satisfaccion de los sentidos, el citado anunciante, tira su "anzuelo", muy bien cebado con la gorda lombriz de la prosperidad, esperando que no pocos peces "piquen" su señuelo.

Esta postura hedonista de gran proporción del cristianismo contemporáneo ha producido una generación de "gente de Dios" llena de ambiciones, de materialismo, y un maridaje vergonzoso con el mundo y sus placeres; de tal modo que es relativamente poco ya, lo que nos diferencia de la gente que no conoce a Dios.


Una cosa sí es segura: y ésta es que la voluntad del Padre no se ve reflejada en nuestros deseos hedonistas, los cuales surgen de nuestra humana naturaleza la cual está enraizada al mundo y sus deleites. Deseos internos que se acrecientan con la insistente arenga que los "ministros" de la prosperidad suelen ejercer sobre sus seguidores; a fin de asegurarse ellos mismos su propio bienestar económico, pues a mayor prosperidad de las ovejas, mayor prosperidad de quien las esquilma.

¿Qué significa la palabra hedonista?, ¿De dónde surge esta postura filosófica ante la vida?

El Diccionario Wikipedia lo define así:

"El Hedonismo es la doctrina filosófica basada en la búsqueda del placer y la supresión del dolor como objetivo o razón de ser de la vida. Las dos escuelas clásicas del hedonismo son la escuela cirenaica y los epicúreos.

Hedonismo es la doctrina que considera el placer como el fin de la vida, por lo que se deduce que los seres humanos deberíamos dedicarnos exclusivamente a vivir en su eterna búsqueda. En la Grecia antigua se formularon las primeras teorías sobre el placer:
En la primera doctrina se plantea que los deseos personales se debían satisfacer de inmediato sin importar los intereses de los demás. Esta teoría fue expuesta por un grupo llamado los cirenaicos.

La segunda doctrina fue formulada por los epicúreos o hedonistas racionales, seguidores del filósofo Epicuro de Samos, quien vivió en Grecia entre el 341 y el 270 a.c. La doctrina que predicó Epicuro de Samos ha sido tergiversada a través de la historia, hasta el punto de que algunos lo toman como un libertino mientras que otros lo consideraron una faceta.

Epicuro consideraba que la felicidad consiste en vivir en continuo placer, porque para muchas personas el placer es concebido como algo que excita los sentidos. Epicuro consideró que no todas las formas de placer se refieren a lo anterior, pues lo que excita los sentidos son los placeres sensuales. Existen otras formas de placer que según él se refieren a la ausencia de dolor o de cualquier tipo de aflicción. También afirmó que ningún placer es malo en sí, sólo que los medios para buscarlo pueden ser el inconveniente, el riesgo o el error.

Existen escritos del filósofo y de sus seguidores que nos muestran sus doctrinas: entre los deseos, algunos son naturales y necesarios, algunos naturales y no necesarios y otros ni naturales ni necesarios, sólo consagrados a la opinión vana. La disposición que tengamos hacia cada uno de estos casos determina nuestra aptitud para ser felices o no.

Dentro de los deseos naturales y necesarios encontramos las necesidades básicas físicas, como el alimentarse, calmar la sed, el abrigo y el sentido de seguridad.
Dentro de la clase de naturales e innecesarios están , la conversación amena, la gratificación sexual, las artes, etc.
Dentro de los placeres innaturales e innecesarios están la fama, el poder político, el prestigio, etc." http://es.wikipedia.org/wiki/Hedonismo

Aún el filósofo Epicuro entendía que dentro de esta filosofía existian deseos que son innaturales y que él clasificaba de innecesarios, como los citados anteriormente: La fama, el poder político, el prestigio, etc.

Enfatizo esto último a fin de sentar el precedente nada honroso de cómo un hombre, un filósofo impío, podía tener bien en claro lo que gran proporción de personas que profesan fe no alcanzan a entender, a discernir. 

El desastroso resultado es la clase de cristianismo que muchos viven en el día de hoy; un cristianismo hedonista, donde se persigue el bienestar y superación personal, la prosperidad como meta a seguir, y la realización de nuestros sueños, como si esto fuese la razón de ser de nuestra existencia: alcanzar nuestro máximo potencial como seres humanos, tener una vida envidiable, alcanzar todas nuestras metas, sacarle el mayor jugo a la vida.


Esto suena fabuloso para cualquier persona, independientemente de la clase de fe que profese, es una oferta demasiado atractiva para rechazar; a menos que lo que se persiga en la vida sean los deseos de Dios y no los nuestros:

"Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos" Isaías 55:8-9


Por supuesto que aquí, muchos argumentarán: "Pero lo que Dios quiere es prosperarme, verdad?, sus deseos son bendecirme, correcto?"

Por supuesto que la voluntad divina siempre estará dirigida hacia nuestra bendición, lamentablemente hemos confundido el verdadero significado de este vocablo: bendición.
Para muchos, bendición es sinónimo de dinero, de riqueza$, de comodidades, de tener la facultad de vivir la vida de la mejor manera posible, (según nuestro criterio, por supuesto), sin embargo, nuestra mente humana finita y estrecha, jamás entenderá la mente infinita de nuestro creador, pues:

"¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos! Porque ¿quién entendió la mente del Señor? ¿O quién fue su consejero?" Romanos 11:33-34

Por muy irracional que nos parezca, muchas veces Dios elige la senda dura a fin de bendecirnos. Es obvio que las lecciones de la vida las aprendemos en situaciones críticas y no cuando nos encontramos con el control remoto en una mano y unas palomitas de maíz en la otra.

Lamentablemente, se nos ha venido predicando y enseñando insistentemente que Dios está muy interesado en cumplir todos nuestros sueños, nuestros deseos, que El quiere vernos ricos y felices, se nos ha venido predicando una clase de evangelio hedonista donde el fin es, a la manera de esta filosofía: evitar toda clase de dolor, e ir en pos de toda clase de cosas que nos hagan sentir grandiosos.

Es innegable que la sociedad en la que vivimos es hedonista al 100 %, que nuestra cultura es altamente hedonista. Basta con ver la propaganda en medios como la T.V. u otros, donde se nos vende la imagen de individuos exitosos, llenos de fama y fortuna; y todos los que estamos expuestos a semejante propaganda, llenamos nuestro cerebro de conceptos erróneos en cuanto a qué perseguir en la vida. Todos queremos el mejor auto, el sillón mas cómodo, la cama mas confortable, y muchos pagan GRANDES fortunas por tenerlo; aun gente cristiana, mientras familias enteras no tienen qué llevarse a la boca... Pero, ése no es nuestro problema, verdad?

Aún los cristianos nos hemos enredado tanto en estos falsos conceptos, que hemos extraviado nuestra identidad como iglesia de Jesucristo, hemos llegado al punto tal, que en casi nada nos diferenciamos del mundo.

Tampoco podemos negar el hecho de que la iglesia, especialmente la occidental, está invadida de materialismo, de arrogancia, y de absoluta carnalidad.
Otro hecho innegable es que la iglesia de nuestros días no se parece en casi nada a la iglesia primitiva, es verdad que la sociedad y los seres humanos va cambiando conforme al paso del tiempo, no obstante, Jesucristo es el mismo ayer hoy y por los siglos y su Palabra no ha cambiado en absoluto.
Sus demandas a quienes deseen ser sus seguidores no han sido rebajadas, como predican algunos, El sigue diciendo lo mismo que le dijera a sus primeros discípulos:

"Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame" Marcos 8:34

Es pues, la negación de uno mismo la antonimia del cristianismo hedonista que se practica hoy; hecho que las Escrituras nos muestran con absoluta claridad.

Tomemos el ejemplo de un hombre llamado Saulo. El era acérrimo enemigo del cristianismo, y como tal, implacable; pero dentro de su aferrada oposición se encontró con Jesus mientras iba camino a Damasco. A partir de ese encuentro Saulo jamás volvió a ser el mismo, su vida sufrió una transformación tal, que su rumbo dio un giro de 180 grados: de perseguidor, se tornó a defensor de la fe que antes perseguía.
Su currículum al ser encontrado por Cristo incluía bastante prestigio humano, estudios elevados, posición de respeto en la sociedad. No era este Saulo una persona común; no, él era:

"Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible" Filipenses 3:5-6

Sin embargo, yendo directamente en opuesto al mensaje hedonista que se predica hoy, Saulo, quien se convirtiera en Pablo, dijo:

"Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo.
Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo"
Filipenses 3:7-8

O sea, que lo que para Pablo era basura, para gran proporción de cristianos del dia de hoy es la suma y sustancia de sus sueños y anhelos. Es interesante y ampliamente ilustrativo que Pablo usara el vocablo griego σκύβαλον (skubalon) para ese vocablo; lo cual se traduce como desechos, literalmente excremento, lo que es desechado del cuerpo.

Repulsivo, verdad? pues así es como Pablo veía toda la gloria humana que había adquirido, su prestigio, su nivel cultural e intelectual, sus logros religiosos, todo lo tuvo por skubalon, a fin de ganar a Cristo. Se despojó de su arrogancia, de su autosuficiencia, de su propio poder humano y se vació a fin de poder llenarse de Dios.


Esto es algo que muchísimos cristianos no han podido asimilar, entender: que no podemos pretender que Dios nos llene, mientras sigamos llenos de nuestra arrogancia, de nuestras presunciones, de nuestra natural y egoísta manera de ser y de ver la vida. Necesitamos vaciarnos de toda esa basura, a fin de que Dios pueda llenarnos y conformarnos a la imagen de un varon perfecto, a la medida y estatura de nuestro amado Señor Jesucristo.

Aquel humilde carpintero, humanamente hablando, pero en quien habitaba la plenitud de la deidad de Dios, que un día dijo:

"Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas" Mateo 11:29

Pero por supuesto que ésto no es lo que se predica hoy. No, lo que está de moda es: Dios te quiere exitoso, te quiere arriba, tú eres un campeón, eres cabeza y no cola, Dios quiere cumplirte tus sueños, etc.
Qué importa que estos sueños solo incluyan tu propia gloria y engrandecimiento, y cuyo producto sea un ego que se acrecienta día a día y que te va alejando cada dia más de Dios, pues:

"Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes" Santiago 4:6b

Un cristianismo hedonista se caracteriza por sus contínuas demandas de éxito, de prosperidad, de engrandecimiento personal, de logros y conquistas en los reinos de este mundo, sobre los cuales, por cierto; no gobierna Dios, pues:

"El mundo entero está bajo el maligno. I Juan 5:19b

El día llegará cuando nuestro Señor tome los reinos del mundo y gobierne sobre ellos, pero mientras tanto, debemos mantenernos fuera de su influencia y gobierno:

"en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia" Efesios 2:2
"No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo" I Juan 2:15-16

Sin embargo, el día de hoy no son pocos los cristianos que han olvidado esta premisa, y se encuentran en franco flirteo con el mundo y sus deleites, en la creencia engañosa de que enarbolando el nombre de Dios, está bien. Alardean de su popularidad en el mundo, presentando a quienes les oyen un evangelio sumamente elástico, relativo y prágmatico.

(video tomado de youtube, no soy la autora)



David Wilkerson, genuino hombre de Dios, que ya partió a su presencia; en una de sus predicaciones dijo algo que bien podemos aplicar a quienes se encuentran flirteando con el mundo:

"Déjame preguntarte: ¿el mundo está alabándote? ¿Eres el brindis del pueblo? ¿Te dan grandes alabanzas en eventos seculares? ¿Eres políticamente correcto en tus interacciones?
¿Están el alcalde, dignatarios y los famosos cómodos en tu presencia?
Entonces escucha las palabras de Jesús para ti: “Hay algo falso en tu testimonio.”



En el siguiente video es más que evidente tal pérdida de identidad y el vergonzoso maridaje con el mundo y su cultura hedonista:




No deseo ahondar sobre el tema de la música cristiana, ni a lo que ha desembocado, porque ése es tema aparte que merece una consideración más profunda, pero sí deseo evidenciar cómo la filosofía del mundo ha invadido la iglesia en todos sus estratos.




Es decir, que si estas actividades te hacen sentir bien , bienvenidas, despues de todo suena lindo, no? El nombre de Dios está en lo que hacemos, entonces está bien; qué importa la confusión que genera ver dentro del staff de promotores gente no nacida de nuevo como Vica Andrade, hablando de la "energía" que se genera en el ambiente de tales reuniones "cristianas" y concluir llamando "diosito" al dios (con "d" minúscula) que dice representar. En fin, el que tenga oídos para oír oiga.

La filosofía hedonista es tan popular hoy que ha desplazado el mensaje genuino de Dios en no pocos púlpitos; hoy en dia es cosa común escuchar predicaciones cuya temática se vuelca en nosotros y nuestros deseos de engrandecimiento. Se ha llegado a postura tal que incluso se demoniza toda enfermedad en el cristiano y se postula la pobreza como sinónimo de maldición.

Es decir, que el creyente no puede enfermarse, porque inmediatamente se ponen a reprender demonios, en la errada creencia de que toda enfermedad es causada por éstos.
De ser cierta esta postura, podríamos cuestionarnos porqué el apostol Pablo soportó a "los demonios" que le causaron la enfermedad que le sobrecogió durante el tiempo que evangelizó Galacia:

"Pues vosotros sabéis que a causa de una enfermedad del cuerpo os anuncié el evangelio al principio; y no me despreciasteis ni desechasteis por la prueba que tenía en mi cuerpo, antes bien me recibisteis como a un ángel de Dios, como a Cristo Jesús" Gálatas 4:13-14

O porqué fue tan cruel con su compañero Trófimo al cual no auxilió en el ataque que sufrió por estos "demonios":

"Erasto se quedó en Corinto, y a Trófimo dejé en Mileto enfermo" II Timoteo 4:20

Si bien es cierto que en algunas ocasiones son los demonios quienes propician muchas enfermedades, no se debe generalizar, pues en otras ocasiones se tratará, como en el caso de Pablo, y probablemente de Trófimo, de una prueba para el hijo de Dios que la padece. En otros casos la causa se puede deber al descuido que solemos tener hacia nuestra salud, a nuestra negligencia al exponernos a factores de riesgo, o bien a factores genéticos, orgánicos, etc.

A fin de cuentas, mientras estemos dentro de este estuche humano, estaremos expuestos a cuanto factor afecte nuestro cuerpo. Todavía somos seres humanos, verdad?
De algo nos tenemos que enfermar y morir algún dia. Forma parte del ciclo de vida.

Aún esos "ministros" que tanto predican en contra de las enfermedades y que aseguran que el cristiano jamás debería enfermarse, ellos mismos, tambien se enferman. Nadie puede escapar a las consecuencias de poseer un cuerpo humano, frágil, imperfecto y susceptible al medio ambiente que nos rodea.

Recapitulando: el cristianismo genuino no descansa sobre la base de nuestra propia satisfacción, de la realización de nuestras metas y sueños, sino de la separación del mundo y sus deleites y la consagración a Dios, porque:

"...El fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo" II Timoteo 2:19

Si este falso concepto hedonista fuese la postulación de Dios para nuestras vidas, entonces deberiamos cuestionarnos que fue lo que falló en la vida de quienes nos precedieron, quienes:

"...Experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles.
Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados"
Hebreos 11:36-37

Sería interminable el alud de interrogantes al respecto: porqué el apóstol Pablo pasó varios años de su vida en la cárcel, siendo inocente, porqué Jacobo el hermano del apóstol Juan fue decapitado por capricho de las autoridades civiles de su época, porqué Esteban, aquel varón lleno del Espírito Santo fue linchado por una multitud impía enardecida mientras veía la gloria de Dios, porqué el apóstol Juan fue deportado y exiliado a la prision de la isla de Patmos, por profesar la fe cristiana... y la lista de los porqués no terminaría nunca.
Lactancio, un cristiano apologista del tercer siglo d.C. escribió al respecto:

“El que escoge vivir bien en la eternidad, vivirá en la incomodidad aquí. Será oprimido por muchas clases de problemas y cargos mientras viva en el mundo, para que en el fin reciba la consolación divina y celestial. De la otra manera, el que escoge vivir bien aquí, sufrirá en la eternidad.”

Entendámoslo de una vez: la razón de nuestra existencia es la gloria de Dios, jamás la nuestra, que El sea engrandecido, no nosotros, que en todo y por todo sea su voluntad la que se cumpla en nuestra vida, aún cuando ésta incluya aflicción y dolor.

Sin embargo, conviene aclarar que esto no implica que el cristianismo sea algo gris, sin grandes gozos y de continuo sufrimiento, claro que no. No existe persona más realizada y gozosa que la que tiene a Jesucristo viviendo en su corazón, pues ha aprendido a vivir en el gozo del Señor, cualesquiera que sea su situación:

"...He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Filipenses 4:11-13  Dios les continúe bendiciendo.

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