
"Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios" I Timoteo 4:1
Dios les bendiga... Recientemente miraba algunos videos en YOUTUBE y me sorprendí de cuán generalizada está la apostasía en nuestros días. Lo más terrible del caso es que las nuevas generaciones de Cristianos ni siquiera lo perciben.
Para ellos todo lo que pasa es normal, quizá porque nunca tuvieron la oportunidad de ser parte de una iglesia sana en cuanto a su doctrina y liturgia.
Entiéndase liturgia tal y como lo define el diccionario de la Real lengua española: "Orden y forma con que se llevan a cabo las ceremonias de culto en las distintas religiones.
Lo que se trata de evidenciar es cómo la iglesia contemporánea, como que se ha fastidiado de lo que celosamente le fue entregado por las generaciones de guardianes de la fe que le precedieron, muchos de los cuales entregaron su vida por la causa del Señor.
Aburridos de sus tediosas reuniones, comenzaron a incorporar cosas novedosas.
Afanados en la búsqueda por experiencias nuevas, motivados quizás por incrementar su membresía, y mantener la ya adquirida, los altares que antes eran considerados sagrados, se comenzaron a convertir en una especie de teatro, revista, o como dijera el pastor Chuy Olivares; en un circo de tres pistas.

Y es que para los cristianos que ya tenemos cierto tiempo en el camino del Señor, todas estas nuevas ondas u olas de prácticas raras y doctrinas confusas, resultan por demás extrañas y alarmantes; no solo porque la iglesia de Jesucristo ni practicaba las unas, ni creía las otras, a través de sus 21 siglos de subsistencia en la tierra, (Basta con hacer un seguimiento en la historia de la iglesia cristiana) sino que lo más alarmante es que todas estas nuevas adhesiones son claramente extra-bíblicas.

Claro ejemplo de esto son los nuevos movimientos que actualmente se reparten las iglesias cristianas cual lobos feroces arrebatándose la presa: por un lado: el movimiento celular mundialmente conocido como G12 y por el otro: La Nueva Reforma Apostólica con todo y su flamante multitud de recién adquiridos apóstoles, los cuales reclaman reconocimiento eclesial a su apostolado (y ciertamente, ya lo han logrado en gran proporción) de tal modo, que no son pocas las iglesias cristianas tradicionales que ahora portan el emblema ya sea del primero o del segundo movimiento antes mencionados.
Gracias a Dios, muchas iglesias han abierto los ojos y se han manifestado en contra de estos nuevos movimientos pseudocristianos y se han mantenido fieles a la sana doctrina Bíblica, pese a la crítica y acusaciones de religiosidad, fariseísmo, etc... lo tradicional usado por quienes se incomodan al ser evidenciada su heterodoxia.
Una nueva generación de cristianos fieles, celosos de la Palabra se levantaron enarbolando la bandera de la sana doctrina; se comenzaron a subir videos a YUOTUBE, se abrieron muchos blogs apologéticos, nos comenzamos a enterar de lo que estaba detrás de muchos ministerios populares multitudinarios.
Se destapó la caja de pandora y por supuesto, ello incomodó a más de uno.
Mucha controversia existe sobre la labor apologética. Una cosa sé: NO ES POPULAR.
Es decir; que quién decida hacer labor apologética hoy, deberá ser consciente de que ello no le va a resultar redituable en ningún sentido en que se quiera tomar.
Le sobrarán enemigos, se atraerá antipatías, críticas, insultos, los amigos no le sobrarán, al contrario: perderá a muchos, y no solo eso: tendrá pérdida también de reconocimiento ministerial, del aplauso del hombre, será observado con recelo y con sospecha; todo porque una ocasión tuvo la osadía de rebatir lo que el nuevo "ungido del Señor" estaba promoviendo.
(Interesante: ungido viene del griego χριστό que se traduce cristo):
"Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe.
Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo (ungido) y a muchos engañarán" Mateo 24:4-5
Pues bien, gloria a Dios por los valientes que pese a ello, se lanzaron contra corriente enarbolando la bandera de la sana doctrina, una labor muy necesaria, imperante para la iglesia de Jesucristo.
Sin embargo, un factor de riesgo para quienes hacen labor apologética se da cuando el apologista se lanza de lleno y se impregna de tanta basura y hedor herético, que su mente y cordura se comienza a atrofiar de tal modo, que intoxicado por el hedor de tan nauseabunda cloaca, comienza a perder el equilibrio y termina por pararse en los extremos.
Todo apologista debería saber que todos los extremos son nocivos, y no me refiero a que deberiamos suavizar nuestra labor o citar poesía mientras apologizamos, no.
Se trata de buscar un balance para evitar caer en posturas radicales que rayen en autoritarismo.
Cuando un apologista destapa la coladera e introduce su cabeza a fin de ver, de percibir la suciedad (para de esa manera estar en la capacidad de exponerla) se expone tanto a esta tóxica emanación, que cuando por fin saca su cabeza afuera, comienza a parecerle que el mal olor aún permanece. Por donde quiera que va, huele el hedor.
Comienza a sospechar del hermanito néofito que solo repite lo que oyó decir a alguien más e internamente lo acusa de hereje, comienza a tomar nota de lo que los demás dicen, en fin, comienza a percibir en los demás el olor que antes olfateara en las alcantarillas.

Y aún cuando así fuese, pues si bien es cierto que el error doctrinal impera en nuestros días, debemos entender que la mayoría de nuestros hermanos son solo víctimas de sus mentores espirituales. Están siendo engañados, arrastrados por el error y la mentira, debido a su ignorancia e inmadurez espiritual, pero más que nada; por su nociva dependencia hacia sus líderes.
Es triste descubrir que en muchos casos, cuando intentamos ayudarlos a salir del espectro de oscuridad teológica en que han sido sumergidos; éstos reaccionan a la defensiva.
Es como cuando intentas ayudar a un ave a salir de un enredijo de espinos. El ave ha caído allí y no sabe cómo salir. Llegas e intentas desenredar sus alas de las espinas y entonces, asustada, el ave te lanza picotazos, pues ella ignora que solo deseas ayudarla. Para ella tu eres un desconocido y lo único que en ese momento le es familiar y a lo que se aferra, es a esa rama de espinos que la mantiene cautiva.
Quien se mantiene ocupado en la labor apologética sabe bien de lo que hablo.
No bien subes un video o escrito bien documentado, exponiendo a un falso contemporáneo, cuando ya sus seguidores se te lanzan a "picotazos". No desean ser ayudados, porque ignoran su cautiverio. Creen ser libres, pero en realidad han venido a caer cautivos de otro dueño (que no es Jesucristo, por supuesto)
Entonces surge lo que realmente son. sus refulgentes caras llenas de gozo, paz y santidad se transmutan y surge un ser capaz de maldecir, injuriar y si te tuvieran enfrente, Dios sabe hasta dónde serían capaces de llegar. (supe de algunos que consiguieron el telefono de cierto apologista y llamaban para intimidarlo y amenazarlo de muerte)
La labor apologética no es fácil. Es desgastante y trae confrontación.
Demanda no solo de valor y fortaleza para ir contra corriente, además requiere una madurez espiritual que faculte al apologista para permanecer firme en terrenos desérticos; pues las multitudes se encuentran donde esté el ministerio de moda.
Debido a ello, en cierto momento, pudiera ser que en su interior se comience a gestar un sentimiento de soledad, de amargura.
Comienza a desarrollar el "Síndrome de Elías" cuando se refugió en la cueva, al ser amenazado por la Reina Jezabel, después que el buen profeta, celoso del Dios verdadero exterminara a los 850 profetas de sus falsos dioses. (I Reyes 18:19-40)
El profeta pasa entonces por un episodio de amargura y una especie de soledad y depresión.
El pensaba que estaba solo en su gran labor apologética, experimentó la soledad que algunas veces suelen sentir, quienes se atreven a poner trompeta en su boca denunciando la herejía.
Hermano apologista, este "síndrome" pudiera sentirlo en algún momento de su ministerio, sin embargo conviene recordar la respuesta divina al sentimiento de soledad del profeta:
"He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida" I Reyes 19:10
"...Yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron" I Reyes 19:18
Por supuesto, que no necesariamente todo apologista sufre este síndrome, pero es menester conocer los riesgos que el ministerio apologético conlleva.
Por lo tanto, prosigamos adelante con nuestra labor, pero hagámoslo con sabiduría, celo por la Palabra ya revelada, pasión por el Evangelio, pero tambien con amor por las almas por las cuales Cristo murió. Tratemos de buscar un balance en nuestra labor y seremos más efectivos en ella.
"Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.
Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,
En medio de los tiempos hazla conocer;
En la ira acuérdate de la misericordia" Habacuc 3:2
Dios les continúe bendiciendo.






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