
"He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas" Mateo 10:16
Dios les bendiga:
Me encontraba trabajando en mi powerpoint de la clase del domingo cuando el teléfono sonó.
-Hello? Contesté levantando el auricular. La voz del otro lado se oyó entusiasta:
-Bueno? ...Tia! ...Cómo estás? ...A que no sabes quién te habla?
Vacilante contesté:
-A poco ya te olvidaste de tu familia de México? ...A ver, adivina: soy hijo de una de las hermanas de tu esposo...
Me contestó con la misma voz vivaz del principio. Inocentemente le respondí
-De las mayores o las menores? (ya que mi esposo es hijo varón único y tiene 4 hermanas menores y 4 mayores)
La voz al otro lado rápidamente respondió:
-De las mayores.
-Andale. soy hijo de María. ...Adivina quién soy?
-Soy el mayor. ...Ya me recordaste?
-Cómo estás Armando?

Una vez supuestamente identificado, el diálogo fue más o menos el siguiente:
-Fíjate tía que te estoy llamando (me extrañó que me llamase de tú) porque estoy viajando para San Antonio por cuestiones del trabajo. Vine a recoger una maquinaria, pero tengo pensado llegar a Houston y pasar con ustedes el fin de semana, luego, de ahí me voy para San Antonio, recojo la maquinaria y me regreso el lunes para México.
La noticia de la visita del sobrino de mi esposo me alegró mucho. Incluso le comenté que mi esposo se iba a sentir muy contento cuando se enterase de la noticia. Entonces "mi sobrino" me hizo la siguiente petición:
-Tía, por favor no le digas nada a mi tio. quiero que sea una sorpresa. Yo mismo se la daré una vez que esté "de aquel lado" llevo algunos regalos para todos por allá ... Me das su número de celular y el tuyo por cualquier cosa que se ofrezca?
Confiada, le di ambos números. "Mi sobrino" me comentó que estaba por cruzar ya el puente que separa a México de Estados Unidos, lo cual me puso nerviosa, pues es lo que suelen hacer en el ánimo de las amas de casa, las visitas no anunciadas. Colgué y me dispuse a hacer preparativos para recibir nuestra supuesta visita.

Aproximadamente una hora después, el teléfono volvió a sonar. Era "mi sobino". Su voz sonaba diferente, como preocupada:
-Tía, Estoy en Reinosa. El clima está terrible, está lloviendo mucho y por esquivar un camión que se atravesó, choqué con un carro que iba delante de mí. ...Estoy bien, no me pasó nada, pero unos niños que iban en el carro que golpeé, se pegaron en la cabeza y se los están llevando en la ambulancia. La policía llegó y yo les digo que yo no voy a huir. ...Tía, yo quiero pagar, no voy a huir de mi responsabilidad, pero ellos me están exigiendo... Tía, podrías hablar tu con el oficial y decirle que tu me conoces? ...Podrías ayudarme, responder por mí?
-Y en qué forma yo te podría ayudar, si dices que el accidente ocurrió en México y yo estoy en Estados Unidos? ...De qué forma podría ayudarte con el oficial? Respondí.
-Pues confirmándole los datos que le di. ...Por favor tía, échame la mano. Habla con él.
Finalmente accedí a hablar con el hombre y éste me pidió los nombres de los padres de "mi familiar". Comenzando a recelar, me negué y le dije que me los dijera él primero y yo se los confirmaba. Molesto, "el oficial" me dijo:
-Si no está interesada en esta llamada, le paso a a su familiar.

Luego, "mi sobrino" tomó la llamada y comenzó su labor de convencimiento:
-Tía, porqué no me ayudaste?, porqué no le contestaste al oficial lo que te preguntó?, échame la mano, por favor...
Sospechando la realidad le contesté:
-Es que no sé para qué quiere que le repita los datos que tu ya le diste. ...Si tú ya le dijiste que tu mamá se llama María y tu papá Mario, para qué repetirlo? (El nombre del papá NO es Mario, lo inventé para comprobar mis sospechas)
-Tu ya sabes cómo son éstas cosas, tía. Me respondió, cayendo en la trampa que le tendí. Luego, finalmente aventó su anzuelo, para ver si el pez "picaba":

-Tía, viajo sin efectivo, solo traigo cheques de viajero y no pude feriarlos. El oficial me acompañó y no pude cambiarlos. Necesito dinero para responder por los daños; si no, no me van a dejar ir... Ayúdame, por favor, yo te los voy a pagar. Necesito que me envíes $4.000 dólares, por favor, ayúdame...
-Tendrás unos $2.000? ...Aunque sean 2.000, tía, por favor, hazme fuerte con esto...
Para este tiempo yo ya sabía que todo era un fraude y decidí seguirle la corriente:
-Pues no tengo ese dinero, pero llámame en una hora y veré cuánto te puedo conseguir...
Mi sobrino ficticio respondió:
-Pero, como cuánto tienes? ...Cuánto me vas a enviar? Por favor haz un envío en minutos, te voy a dar la dirección a dónde me lo vas a enviar... Tienes para anotar?
-Si.
Respondí. Enseguida me dio un nombre y una dirección en TONALA JALISCO, MEXICO!!! (Cuando se suponía que el accidente había ocurrido en Reinosa Tamaulipas).

Estos son los datos que me dió el foragido telefónico:
Nombre: Emiliano Gomez Hernandez
Dirección: Calle Revolución # 333, Col. Centro, Tonalá Jalisco, México
Acto seguido colgué y postee un comentario en mi muro de FB, pidiendo que alguno de mis contactos o familiares de México se comunicasen conmigo con el fin de que me auxiliasen a aclarar la situación.
Gracias al Señor que en cuestión de pocos minutos un pastor de México muy respetado por su servidora, me contactó en el chat y me ayudó a comunicarme con la genuina familia en México; quien me aclaró que nadie de la familia estaba viajando para Estados Unidos y que me cuidara porque lo más seguro era que se trataba de una llamada fraude.
Hermanos: vivimos tiempos peligrosos en todo sentido. Nuestro amado país México ha caído en las manos de la delincuencia organizada. Jamás nuestro país sufrió tanta inseguridad dentro de su territorio como la que padece hoy. Les pido que oremos por nuestra amada tierra y que abramos los ojos y nos cuidemos unos a otros, pues nadie está exento de caer víctima de estos rufianes. Les comparto esta experiencia porque se que no seré la última persona a quienes estos rufianes pretendan engañar.
Amados hermanos: antes de dar datos inocentemente, pruebe a su interlocutor, para ver si es quien dice ser... Invente nombres y espere a ver si le corrigen o no. Si sospecha, pida tiempo, como su servidora, que por cierto para cuando el sujeto volvió a llamar de nuevo, yo ya había sostenido una conferencia con un oficial de llamadas fraude de mi compañía telefónica, y ya había averiguado la verdad con mi familia en México.
Tremendo chasco se llevó este hombre, quien frustrado, no le quedó otra que renunciar a su felonía. Dios les continúe bendiciendo.






